lunes, 20 de febrero de 2017

NOS VAMOS DE ROAD TRIP: ASTURIAS

Parece que últimamente le estoy cogiendo el gustillo al simple hecho de dejar constancia escrita de cada viaje que realizo, por pequeño que sea. En esta ocasión, os traigo el itinerario del viaje por carretera que realicé el verano pasado con mi chico a Asturias.

Asturias es un paraíso natural que nos ofrece infinitas posibilidades, razón por la que debemos tener muy presente el tiempo del que disponemos a la hora de planear nuestro viaje. Si os digo la verdad, nuestra ruta surgió de manera improvisada. Después de indagar un poco, recopilamos en una lista todos los lugares que queríamos visitar en una semana: Cangas de Onís, Covadonga, Lastres, Cudillero y Gijón. Al trazar nuestra ruta, nos dimos cuenta de que necesitábamos pasar una noche en un punto medio entre Asturias y Aragón, más que nada para evitar pasar demasiadas horas conduciendo. Finalmente optamos por hacer noche en Solares (Cantabria), así podríamos visitar el Parque de la Naturaleza de Cabárceno.


PRIMERA PARADA: CANGAS DE ONÍS
Nuestro "road trip" por Asturias comienza el 19 de junio en este pequeño municipio. Después de tantas horas en el coche, nuestros estómagos rugían como una manada de leones hambrientos, así que una vez instalados en el hotel La Pasera  decidimos comer en el restaurante El Molín de la Pedrera, del que salimos prácticamente rodando. No es un sitio económico, pero la calidad de la comida y el servicio es inmejorable. De alguna forma teníamos que bajar semejante comilona, así que dedicamos la tarde a pasear tranquilamente por la localidad.

Puente romano de Cangas de Onís


La mañana siguiente la invertimos en subir a los lagos de Covadonga. Antes de salir, comprobamos en la red de webcams de Asturias que no había niebla y nos animamos a subir en coche. La carretera está preparada para todo tipo de vehículos, aunque es un tramo algo duro no apto para personas con mucho vértigo o asustadizas al volante. Eso sí, las vistas son impresionantes. En Cangas también encontraréis autobuses y taxis que os lleven a los lagos, si así lo preferís. Al bajar, visitamos el Santuario de Covadonga, que llevaba ya mucho tiempo en mi lista de visitas pendientes.

Por la tarde, dado que no teníamos planes, optamos por recorrer la senda del río Dobra, que comienza en el pueblo de Tornín. Nos costó lo suyo encontrar el camino, ya que no estaba señalizado por ninguna parte y para más inri, el punto de partida es el párking de un restaurante. Por si os interesa, os dejo aquí la ruta señalizada en Wikiloc. Esta ruta fue una de las cosas más sorprendentes del viaje, aunque lamentablemente nosotros no pudimos completarla, ya que había algo de barro y no llevábamos el calzado adecuado. Es una ruta sin apenas dificultad en la que las cristalinas aguas del Dobra os dejarán sin palabras. 

En la que sería nuestra última noche en Cangas nos acompañó un tiempo excelente, una de esas noches de verano en las que lo único que apetece es pisar calle. Así pues, disfrutamos de una suculenta cena en la terraza del restaurante El Abuelo, con vistas a la Calle el Mercado y a la Iglesia de la Asunción. 


DÍA 3: EN BUSCA DEL DOCTOR MATEO
A la mañana siguiente bien temprano ponemos rumbo a Lastres, otro pequeño pueblecito que me moría de ganas por conocer y que descubrí a través de la serie Doctor Mateo. De hecho, en la oficina de turismo se puede encontrar una ruta por las distintas localizaciones de la famosa serie. Tras catar un excelente cachopo asturiano en el restaurante El Malacó, nos bajamos a la playa a disfrutar de nuestro primer baño en el Mar Cantábrico. Una vez subió la marea, nos cambiamos de ropa y pusimos rumbo a la pequeña aldea de Luces, desde donde fuimos caminando hasta el faro que tantas veces aparece en la serie. Al volver a Lastres hicimos una breve parada en el Mirador de San Roque, desde donde encontramos una buena panorámica de la localidad. Finalizamos la jornada con una cena en el mismo restaurante en que comimos, amenizada por el ambiente que genera un partido de la selección española en plena Eurocopa. Nosotros nos alojamos en el Hotel Lastres Miramar, que recomiendo al 200%. La ubicación, las vistas, el servicio, la cama... todo era absolutamente perfecto. 

Vistas de nuestra habitación


Lastres desde el mirador de San Roque


DÍA 4: CUDILLERO A TODO COLOR
La mañana del 22 de junio nos despedimos de Lastres y pusimos rumbo a Cudillero, lo que suponía alejarnos un poco de nuestro siguiente destino (Gijón), algo que sin duda mereció muchísimo la pena. Cudillero es una pequeña villa marinera en la que el tiempo parece detenerse mientras deambulas por sus innumerables callejuelas al son del compás de las gaviotas, perdido en ese laberinto de casas encaladas que abarcan todo el espectro cromático. Una vez llegamos, nos resultó imposible aparcar en el centro, así que finalmente bajamos hasta la zona del puerto, donde encontraréis un amplio parking en el que dejar vuestro coche. Recorrimos la localidad a pie, para después poner el broche final a nuestra visita con una buena mariscada en la plaza Marina, concretamente en el restaurante Los Arcos.



Con el buche lleno y el sol de frente, toca desplazarse hasta Gijón, destino en el que pasaríamos dos noches. Tras realizar el check-in en el Hotel San Miguel  y dejar el coche en un parking cercano, decidimos aprovechar la tarde para caminar por la ciudad. Partimos desde la playa de San Lorenzo hacia el barrio de Cimavilla, bordeándolo por el parque del cerro de Santa Catalina, donde aprovechamos para tomar unas fotos en la escultura "Elogio del Horizonte". Posteriormente descendimos hacia el puerto, el palacio de Revillagigedo y las letronas. Después recorrimos la Calle Corrida - donde encontraréis muchísimas tiendas - y pusimos rumbo de vuelta al hotel, deteniéndonos por el camino en la plaza del Instituto y en la plaza San Miguel.


DÍA 5: LA LLUVIA EN GIJÓN

23 de junio. Amanece diluviando en Gijón, así que decidimos remolonear un rato en la cama antes de bajar a desayunar a la cafetería Defabula. La verdad es que fue una maravilla encontrar un sitio tan especial justo enfrente del hotel, me encantó. La decoración, la variedad de la carta (lo habría probado todo), el precio, el servicio... muy recomendable. Tras ese gran desayuno, nos dirigimos al acuario (haz click aquí para ver horarios y tarifas), donde podríamos estar a cubierto un par de horas. Al salir tuvimos la suerte de que había parado de llover, así que caminamos un poco hasta llegar al restaurante sidrería El Trasgu Farton, un local sencillo para disfrutar de una buena comida asturiana al mejor precio. Allí degustamos un buen pastel de cabracho y un enorme cachopo de cecina, todo ello acompañado de un par de botellas de sidra. Una vez más, salimos rodando, así que reculamos hasta el hotel para echarnos la siesta. Por la tarde volvió a llover, así que no hicimos nada especial más allá de ir a tomar algo y cenar en Quemedas, un local con un concepto muy novedoso en nuestro país. Básicamente es como una tienda, un restaurante, un bar y un cibercafé unido en el mismo espacio. Me gustó especialmente la gran variedad de productos que tiene, podrías ir durante años y no terminarías la carta. Además, si os gusta probar cosas nuevas, también tienen muchísimos productos importados de América.

Acuario de Gijón

DÍA 6: CANTABRIA, ¡ALLÁ VAMOS!
A la mañana siguiente, ponemos rumbo bien temprano hacia Solares. Nuestra intención era llegar pronto y visitar el Parque de Cabárceno durante el resto del día. Lamentablemente, estuvo casi todo el día lloviendo a mares, razón por la que decidimos con toda la tristeza del mundo cancelar la visita. En su lugar, aprovechamos la mañana para hacer el check-in en Los Guardeses, un palacio del siglo XVII en el que la estancia fue súper agradable y acogedora. Solares se encuentra a unos 15 minutos en coche de Santander, que también nos hubiese gustado visitarlo, pero como el tiempo no acompañaba, decidimos tomarnos un día de relax. Paseamos por allí, hicimos unas cuantas compras y disfrutamos de una hamburguesa gigante en el restaurante El Boga. Por la tarde tomamos unos cócteles en el snack bar Camelot antes de volver al hotel para cenar. 

DÍA 7: LA VUELTA A CASA
Empezamos la jornada bien temprano en Solares. Tras disfrutar de un buen desayuno, recogimos todas nuestras cosas y nos despedimos de las vacaciones al tiempo que iniciamos el viaje de vuelta a casa. Hacia mediodía, hicimos una breve parada en Zaragoza y aprovechamos la ocasión para comer con unos amigos antes de terminar nuestro viaje en Calamocha.


Y esto es todo por hoy. Espero que os haya gustado, o al menos, os haya sido de utilidad. Nos leemos pronto con algo que os encantará,

Eme. 





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