lunes, 20 de febrero de 2017

NOS VAMOS DE ROAD TRIP: ASTURIAS

Parece que últimamente le estoy cogiendo el gustillo al simple hecho de dejar constancia escrita de cada viaje que realizo, por pequeño que sea. En esta ocasión, os traigo el itinerario del viaje por carretera que realicé el verano pasado con mi chico a Asturias.

Asturias es un paraíso natural que nos ofrece infinitas posibilidades, razón por la que debemos tener muy presente el tiempo del que disponemos a la hora de planear nuestro viaje. Si os digo la verdad, nuestra ruta surgió de manera improvisada. Después de indagar un poco, recopilamos en una lista todos los lugares que queríamos visitar en una semana: Cangas de Onís, Covadonga, Lastres, Cudillero y Gijón. Al trazar nuestra ruta, nos dimos cuenta de que necesitábamos pasar una noche en un punto medio entre Asturias y Aragón, más que nada para evitar pasar demasiadas horas conduciendo. Finalmente optamos por hacer noche en Solares (Cantabria), así podríamos visitar el Parque de la Naturaleza de Cabárceno.


PRIMERA PARADA: CANGAS DE ONÍS
Nuestro "road trip" por Asturias comienza el 19 de junio en este pequeño municipio. Después de tantas horas en el coche, nuestros estómagos rugían como una manada de leones hambrientos, así que una vez instalados en el hotel La Pasera  decidimos comer en el restaurante El Molín de la Pedrera, del que salimos prácticamente rodando. No es un sitio económico, pero la calidad de la comida y el servicio es inmejorable. De alguna forma teníamos que bajar semejante comilona, así que dedicamos la tarde a pasear tranquilamente por la localidad.

Puente romano de Cangas de Onís


La mañana siguiente la invertimos en subir a los lagos de Covadonga. Antes de salir, comprobamos en la red de webcams de Asturias que no había niebla y nos animamos a subir en coche. La carretera está preparada para todo tipo de vehículos, aunque es un tramo algo duro no apto para personas con mucho vértigo o asustadizas al volante. Eso sí, las vistas son impresionantes. En Cangas también encontraréis autobuses y taxis que os lleven a los lagos, si así lo preferís. Al bajar, visitamos el Santuario de Covadonga, que llevaba ya mucho tiempo en mi lista de visitas pendientes.

Por la tarde, dado que no teníamos planes, optamos por recorrer la senda del río Dobra, que comienza en el pueblo de Tornín. Nos costó lo suyo encontrar el camino, ya que no estaba señalizado por ninguna parte y para más inri, el punto de partida es el párking de un restaurante. Por si os interesa, os dejo aquí la ruta señalizada en Wikiloc. Esta ruta fue una de las cosas más sorprendentes del viaje, aunque lamentablemente nosotros no pudimos completarla, ya que había algo de barro y no llevábamos el calzado adecuado. Es una ruta sin apenas dificultad en la que las cristalinas aguas del Dobra os dejarán sin palabras. 

En la que sería nuestra última noche en Cangas nos acompañó un tiempo excelente, una de esas noches de verano en las que lo único que apetece es pisar calle. Así pues, disfrutamos de una suculenta cena en la terraza del restaurante El Abuelo, con vistas a la Calle el Mercado y a la Iglesia de la Asunción. 


DÍA 3: EN BUSCA DEL DOCTOR MATEO
A la mañana siguiente bien temprano ponemos rumbo a Lastres, otro pequeño pueblecito que me moría de ganas por conocer y que descubrí a través de la serie Doctor Mateo. De hecho, en la oficina de turismo se puede encontrar una ruta por las distintas localizaciones de la famosa serie. Tras catar un excelente cachopo asturiano en el restaurante El Malacó, nos bajamos a la playa a disfrutar de nuestro primer baño en el Mar Cantábrico. Una vez subió la marea, nos cambiamos de ropa y pusimos rumbo a la pequeña aldea de Luces, desde donde fuimos caminando hasta el faro que tantas veces aparece en la serie. Al volver a Lastres hicimos una breve parada en el Mirador de San Roque, desde donde encontramos una buena panorámica de la localidad. Finalizamos la jornada con una cena en el mismo restaurante en que comimos, amenizada por el ambiente que genera un partido de la selección española en plena Eurocopa. Nosotros nos alojamos en el Hotel Lastres Miramar, que recomiendo al 200%. La ubicación, las vistas, el servicio, la cama... todo era absolutamente perfecto. 

Vistas de nuestra habitación


Lastres desde el mirador de San Roque


DÍA 4: CUDILLERO A TODO COLOR
La mañana del 22 de junio nos despedimos de Lastres y pusimos rumbo a Cudillero, lo que suponía alejarnos un poco de nuestro siguiente destino (Gijón), algo que sin duda mereció muchísimo la pena. Cudillero es una pequeña villa marinera en la que el tiempo parece detenerse mientras deambulas por sus innumerables callejuelas al son del compás de las gaviotas, perdido en ese laberinto de casas encaladas que abarcan todo el espectro cromático. Una vez llegamos, nos resultó imposible aparcar en el centro, así que finalmente bajamos hasta la zona del puerto, donde encontraréis un amplio parking en el que dejar vuestro coche. Recorrimos la localidad a pie, para después poner el broche final a nuestra visita con una buena mariscada en la plaza Marina, concretamente en el restaurante Los Arcos.



Con el buche lleno y el sol de frente, toca desplazarse hasta Gijón, destino en el que pasaríamos dos noches. Tras realizar el check-in en el Hotel San Miguel  y dejar el coche en un parking cercano, decidimos aprovechar la tarde para caminar por la ciudad. Partimos desde la playa de San Lorenzo hacia el barrio de Cimavilla, bordeándolo por el parque del cerro de Santa Catalina, donde aprovechamos para tomar unas fotos en la escultura "Elogio del Horizonte". Posteriormente descendimos hacia el puerto, el palacio de Revillagigedo y las letronas. Después recorrimos la Calle Corrida - donde encontraréis muchísimas tiendas - y pusimos rumbo de vuelta al hotel, deteniéndonos por el camino en la plaza del Instituto y en la plaza San Miguel.


DÍA 5: LA LLUVIA EN GIJÓN

23 de junio. Amanece diluviando en Gijón, así que decidimos remolonear un rato en la cama antes de bajar a desayunar a la cafetería Defabula. La verdad es que fue una maravilla encontrar un sitio tan especial justo enfrente del hotel, me encantó. La decoración, la variedad de la carta (lo habría probado todo), el precio, el servicio... muy recomendable. Tras ese gran desayuno, nos dirigimos al acuario (haz click aquí para ver horarios y tarifas), donde podríamos estar a cubierto un par de horas. Al salir tuvimos la suerte de que había parado de llover, así que caminamos un poco hasta llegar al restaurante sidrería El Trasgu Farton, un local sencillo para disfrutar de una buena comida asturiana al mejor precio. Allí degustamos un buen pastel de cabracho y un enorme cachopo de cecina, todo ello acompañado de un par de botellas de sidra. Una vez más, salimos rodando, así que reculamos hasta el hotel para echarnos la siesta. Por la tarde volvió a llover, así que no hicimos nada especial más allá de ir a tomar algo y cenar en Quemedas, un local con un concepto muy novedoso en nuestro país. Básicamente es como una tienda, un restaurante, un bar y un cibercafé unido en el mismo espacio. Me gustó especialmente la gran variedad de productos que tiene, podrías ir durante años y no terminarías la carta. Además, si os gusta probar cosas nuevas, también tienen muchísimos productos importados de América.

Acuario de Gijón

DÍA 6: CANTABRIA, ¡ALLÁ VAMOS!
A la mañana siguiente, ponemos rumbo bien temprano hacia Solares. Nuestra intención era llegar pronto y visitar el Parque de Cabárceno durante el resto del día. Lamentablemente, estuvo casi todo el día lloviendo a mares, razón por la que decidimos con toda la tristeza del mundo cancelar la visita. En su lugar, aprovechamos la mañana para hacer el check-in en Los Guardeses, un palacio del siglo XVII en el que la estancia fue súper agradable y acogedora. Solares se encuentra a unos 15 minutos en coche de Santander, que también nos hubiese gustado visitarlo, pero como el tiempo no acompañaba, decidimos tomarnos un día de relax. Paseamos por allí, hicimos unas cuantas compras y disfrutamos de una hamburguesa gigante en el restaurante El Boga. Por la tarde tomamos unos cócteles en el snack bar Camelot antes de volver al hotel para cenar. 

DÍA 7: LA VUELTA A CASA
Empezamos la jornada bien temprano en Solares. Tras disfrutar de un buen desayuno, recogimos todas nuestras cosas y nos despedimos de las vacaciones al tiempo que iniciamos el viaje de vuelta a casa. Hacia mediodía, hicimos una breve parada en Zaragoza y aprovechamos la ocasión para comer con unos amigos antes de terminar nuestro viaje en Calamocha.


Y esto es todo por hoy. Espero que os haya gustado, o al menos, os haya sido de utilidad. Nos leemos pronto con algo que os encantará,

Eme. 





viernes, 3 de febrero de 2017

BREMEN, UNA CIUDAD DE CUENTO

No sabría afirmar con certeza el tiempo que me ha costado empezar a escribir esta entrada. No hablo de minutos, horas o días, sino de meses enteros añadiendo y borrando caracteres. Bremen es una ciudad de la que no puedo hablar sin emocionarme, ya me perdonaréis, pues ésta probablemente será la entrada más larga que podáis leer aquí. Francamente, me resulta imposible resumir en un par de párrafos todo lo que viví o aprendí allí, por eso he pensado que tal vez la manera más fácil de abordar esto sea crear una especie de "guía" con todo lo imprescindible para vivir y disfrutar al máximo esta ciudad.

Estatua de los músicos de Bremen (no
olvidéis pedir un deseo mientras tocáis
las dos patas del burro)

Bremen fue el destino que escogí el año pasado para mi Erasmus, donde pasé alrededor de seis meses, razón por la que podría estar horas y horas hablando de ella sin parar. Dado que no pretendo extenderme demasiado, una vez dicho esto podemos empezar.

¿Cuál es la mejor fecha para viajar a Bremen?
Partiendo de la base de que una fecha nunca es mala si se trata de viajar, creo que la ciudad merece muchísimo la pena en octubre, ya que los parques están preciosos y podéis llevaros fotos muy bonitas del otoño alemán. Además, en este mes se celebra "der Freimarkt", una de las fiestas más importantes, donde os empaparéis del más puro ambiente alemán en los múltiples puestos y atracciones que encontraréis por el centro. Otros meses en los que también merece la pena ir son diciembre (el mercadillo de Navidad es sencillamente impresionante) y febrero (el 25 de febrero se celebra una de las grandes fiestas musicales, "der Bremer Karneval" o "Carnaval de la samba").

Bremer Freimarkt


¿Cómo llegar a Bremen?
La opción más rápida es el avión, sin lugar a dudas. Ryanair ofrece vuelos directos desde los aeropuertos de Gerona, Palma, Alicante, Málaga, Gran Canaria, Tenerife, Fuerteventura y Lanzarote. Sin embargo, resulta bastante más económico volar a Hamburgo y desplazarse a Bremen, pues solo hay 1h de distancia entre ellas y en este caso sí encontramos vuelos directos desde Madrid y Barcelona. Para los más aventureros, también podéis buscar algún vuelo barato a cualquier país vecino, volar allí y desplazaros durante la noche a Alemania mediante compañías como Megabus o Flixbus. Una vez en el aeropuerto, nada más salir encontraréis la línea 6 de tranvía (Universität-Flughafen), que efectúa parada en numerosos puntos de la ciudad, incluida la estación central (Hauptbahnhof).

¿Dónde alojarse en Bremen?
  • Si prefieres un hotel, únicamente tengo una opinión formada sobre el InterCity Hotel, pues fue donde se hospedaron mis padres cuando vinieron a visitarme. La ubicación es excelente, ya que está justo al lado de la estación central, el centro neurálgico de la ciudad. Ellos lo reservaron a través de Booking y el precio no era demasiado caro, además incluía el desayuno y una tarjeta de transporte válida para esos días. En general, aunque la zona de la estación no sea la más agradable de la ciudad por la noche, es lo más cómodo para moverse, dado que prácticamente todas las líneas de tranvía pasan por allí. 
  • Si buscas un albergue, encontrarás múltiples opciones, aunque recomiendo reservar con bastante antelación, ya que la mayoría suelen agotarse muy rápido. Personalmente os recomendaré tres: DJH Jugendherberge, GastHaus Bremer Backpacker Hostel y el Townside Hostel Bremen. El único que no os recomiendo es el Southend Hostel Bremen, ya que era muy incómodo, casi todo estaba roto y el servicio dejaba bastante que desear. 
  • En portales como Booking, Wimdu o Airbnb también podréis encontrar multitud de apartamentos particulares o habitaciones para alquilar, si así lo preferís.
¿Qué ver en Bremen?
Realmente es una ciudad que, si el tiempo acompaña, lo imprescindible se ve enseguida debido a su proximidad, lo que puede dar cierto margen para visitar otras ciudades como Hamburgo o Hannover si nos sobra tiempo.

Ésta es una lista de lo que no debéis perderos en Bremen, bajo mi punto de vista. De todas formas, podéis encontrar muchas otras opciones haciendo click aquí.


El transporte público
Una de las mejores cosas de Alemania es lo bien que funciona el transporte público. Lo más cómodo y fácil es utilizar el tranvía, que llega prácticamente a todos los rincones de la ciudad, aunque realmente por el centro podemos desplazarnos a pie, pues todo lo que nos interesa conocer está muy cerca. La opción más económica para disfrutar del transporte público es la Erlebnis Card, que podéis adquirir en las oficinas de turismo (en la estación central, por ejemplo). Se trata de una tarjeta que permite hacer un uso ilimitado del transporte público, así como obtener descuentos en diferentes atracciones turísticas. Su precio varía en función del número de personas (máximo 4) y días que vaya a utilizarse (máximo 3). También se puede adquirir a través de Internet pinchando aquí, donde encontraréis información más detallada y las tarifas exactas.


¿Dónde comer en Bremen?
Por último, antes de despedirme me gustaría recomendaros un par de sitios en los que se come bastante bien, todos ellos aptos para bolsillos ajustados.

  • Café & Bar Celona 
  • Rosali California Style Burritos
  • Schüttinger Gasthausbrauerei
  • Feldmann's bierhaus
  • Hofbräu Bremen

¡Hasta la próxima!

Eme.


miércoles, 12 de octubre de 2016

ESCAPADA DE OTOÑO: FIN DE SEMANA EN PAMPLONA

Septiembre siempre ha sido un mes de reinicio, de propósitos por cumplir. Así pues, aquí me encuentro una vez más, dispuesta a narraros mi última aventura. La idea inicial del viaje era una escapada exprés a Logroño con amigos, pero apenas encontramos opciones de alojamiento económicas para aquellas fechas (dado que coincidía con las fiestas locales).

Decidimos cambiar de destino y nos decantamos por la capital de la Comunidad Foral de Navarra. A rasgos generales, Pamplona es una ciudad moderna en la que se respira una alta calidad de vida, a pesar de que cuenta con una importante tradición histórica.

Nuestro planteamiento del viaje no era otro que cambiar de aires, desconectar de la rutina y descansar. Para nuestra sorpresa, cuando llegamos nos encontramos en plenas fiestas de San Fermín Txikito o San Fermín de Aldapa. Estos sanfermines en miniatura son las fiestas de ese barrio, a las que se suman muchos habitantes de Pamplona, por lo que dicha festividad es conocida popularmente como "el San Fermín de los de Pamplona".

Por suerte, nos alojamos algo alejados del centro, por lo que no tuvimos problema para conciliar el sueño. Reservamos uno de los apartamentos que gestiona el hotel Pamplona Plaza a través de la archiconocida plataforma Booking, y resultó ser todo un acierto: el apartamento era bastante grande, cómodo y nuevo, el personal del hotel muy atento y servicial, y tan sólo 15 minutos andando nos separaban del centro.

¿Qué ver en Pamplona en un día?

Si vuestra situación es similar a la nuestra, os aconsejo tomar como guía inicial alguno de los planes que propone el portal turístico del ayuntamiento de Pamplona, donde encontraréis muchas propuestas interesantes (pincha aquí para acceder a la página). Nosotros tomamos como referencia el plan "Pamplona en un día", pero realmente después nos dedicamos a callejear y a descubrir rincones sin ningún mapa o guía, simplemente siguiendo el ambiente de la calle, integrándonos tanto en la ciudad como en su fiesta.

Comer en Pamplona

Si hay algo imprescindible que hacer allí es ir de pinchos. Realmente no tendréis dificultad para encontrar sitios especializados, pero quiero aprovechar para recomendar algunos de los que nosotros probamos, todos ellos situados en la emblemática calle de la Estafeta:

  • Sidrería Chez Belagua
  • Bar Restaurante Zanpa
  • Bar Cervecería La Estafeta

Como última sugerencia, os recomiendo que no abandonéis esta maravillosa ciudad sin cenar en la cervecería Napargar y poner el broche final con un suculento postre justo al lado, en La Turronería. Ambos locales están situados en la plaza del Castillo, un lugar idóneo para disfrutar de la velada y empaparse del buen ambiente navarro.

¡Hasta la próxima!
Eme.



domingo, 17 de enero de 2016

Vacaciones de verano en pareja: Moraira

Si hay algo que me encanta hacer en verano es ir a la playa. Acostumbrada toda la vida al triste secano, la llegada de las vacaciones de verano y por consiguiente, el hecho de pasar unos días cerca del mar ha sido siempre algo muy importante para mí. Desde muy pequeñita me ha gustado descubrir y probar sitios nuevos, afición que todavía perdura hoy en día. Así pues, en una de tantas búsquedas de próximas playas por catar, me encontré con este pequeño pueblo situado en la provincia de Alicante.

En este viaje conté únicamente con la compañía de mi pareja, así que una vez cuadramos fechas nos lanzamos como locos a la búsqueda de alojamiento. Personalmente, siempre he preferido alojarme en apartamento cuando voy a la playa, siento que tienes más "libertad" y además me parece mucho más divertido y familiar. A través de la archiconocida plataforma Booking, reservamos un apartamento muy mono a 250m del mar (link del Apartment Casamora). Era algo más grande de lo que necesitábamos, pero nos salía muy bien de precio para cinco días.

Nuestro viaje comienza el 18 de junio. Con la nevera portátil y el depósito llenos, nos embarcamos en un largo viaje por carretera. Tras unas cuatro horas en el coche, por fin llegamos a nuestro destino, Moraira. Lo que no sabíamos era la odisea que allí nos esperaba. Habíamos acordado con el dueño del apartamento llamarle alrededor de 20 minutos antes de llegar, cosa que hicimos sin obtener respuesta alguna. Al llegar decidimos volver a intentarlo. Buzón orange. Como habíamos llegado algo antes de la supuesta hora de entrada, decidimos sentarnos en la terraza de al lado del portal a tomar un refresco y esperar al dueño. Volvimos a llamar, buzón orange. Mi frustración aumentaba por minutos, el tiempo iba pasando y nosotros seguíamos en la calle sin señales de aquel hombre, así que probamos a llamar a atención al cliente de Booking. Como no me quiero extender más de la cuenta, simplemente diré que estuve desde la 1 hasta las 4 de la tarde pegada al teléfono sin que me ofrecieran ningún tipo de solución o ayuda. Repleta de rabia tuve que enfrentarme a operadoras sudamericanas que nada más hacían que repetir la típica retahíla de manual, o que directamente me colgaban. Por suerte, una de las infinitas veces que volví a llamar me atendió un chico español súper eficiente que enseguida nos reubicó en otro apartamento incluso un poquito más cercano al mar (link del Apartment Kristal Mar). Éste era bastante más antiguo que el anterior, pero nos resultó muy cómodo por la cercanía a la playa y la terraza que tenía.

No todo podía salir mal aquel día,  así que en medio de aquel desastre sacamos un hueco para comer en el que se ha convertido en nuestro restaurante favorito, el Restaurant Antoniet (más información aquí). La fideuá es uno de mis platos preferidos, y creo que la de este sitio es de las mejores que he probado en mi vida. Si tenéis oportunidad de comer allí no lo dudéis, no es un restaurante excesivamente barato pero merece mucho la pena.


Fideuá en el Restaurant Antoniet
Finalmente todo el problema del apartamento fue causa de una avería en el móvil del dueño. En cuanto vio todas nuestras llamadas nos contactó pidiendo disculpas y nos ofreció pasar una noche más de forma gratuita, pero ya estábamos reubicados. Una vez instalados en el nuevo apartamento, fuimos a comprar y dimos un paseo para explorar la zona antes de bajarnos a la playa. Como el propósito de este viaje no era otro que descansar y relajarnos, pasamos los días recorriendo las distintas playas de este encantador municipio.

Moraira está compuesto por bastantes playas de pequeñas dimensiones, así como por un par de calas. Dada la cercanía de nuestro apartamento, nosotros solíamos ir a la playa de L'Ampolla, a los pies del castillo, quizás la más transitada de todas por su proximidad al núcleo urbano. Además aquí podemos encontrar el Marjal del Senillar, humedal declarado Reserva de Fauna Silvestre.


Playa de L'Ampolla

Otras playas que visitamos fueron Les Platgetes, El Portet y la cala Portitxol. Destacaré estas dos últimas por su belleza, que nada tiene que envidiar a las playas de las islas Baleares. En primer lugar, El Portet es la playa más emblemática y turística de Moraira. Se trata de una playa de aguas cristalinas, algo más extensa que L'Ampolla, aunque tiene muy poquito trozo de arena, por lo que no cabe mucha gente. En la carretera que conduce a esta playa, tras bajar un tramo de escaleras, encontramos la cala Portitxol rodeada de vegetación. Suele estar frecuentada únicamente por algún que otro pescador o por jóvenes saltando desde las rocas, por lo que es un sitio muy tranquilo en el que desconectar o simplemente sacar fotos bonitas.


El Portet

Cala Portitxol

Por último, antes de despedirme, me gustaría haceros algunas recomendaciones de sitios en los que estuvimos y nos gustaron mucho. En el plano gastronómico, no podéis marcharos de Moraira sin:
  •  Pasar por el bar de tapas Xambel y probar sus gambas (más información aquí). 
  • Otro restaurante que merece la pena para ir a comerse una paella (o lo que sea) en condiciones es el Racó de l'Arròs (más información aquí). El local es algo pequeño, por lo que conviene reservar. 
  • Para ir a tomar un helado o granizado, os recomiendo la heladería tutto frutto (más información aquí)

Por último, quería recomendaros una tienda de accesorios y decoración de estilo hippie que me encantó, y de la que no pude salir con las manos vacías. Tienen cosas muy originales, perfectas para llevar como recuerdo. La tienda en cuestión se llama Jakarta, y podéis encontrar más información sobre ella haciendo click aquí

Finalmente, el día 22 de junio nos despedimos tristemente de Moraira con una idea muy clara, volveremos algún día. ¿Será este verano? Quién sabe...






miércoles, 13 de enero de 2016

Barcelona low cost (ideal para grupos)

Si hay algo que nos gusta a los aficionados a viajar son las escapadas, así que hoy os propongo una opción fantástica para viajar en grupos pequeños. En este caso, conté con la compañía de mis amigos, por lo que nuestro viaje fue planificado para 10 personas.

Una vez elegido el destino, el primer paso fue buscar alojamiento. Buscábamos una opción económica a la vez que bien situada, así que nos decantamos por los apartamentos BcnStop Parc Güell (más información aquí). La estancia fue inmejorable y el trato del personal excelente. Todo estaba muy limpio y cuidado, además de que todos los días había servicio de limpieza, cosa que me sorprendió gratamente. El apartamento era muy amplio, lo cual se agradece teniendo en cuenta que nos alojábamos 10 personas con sus correspondientes maletas. Eso sí, como en todos los alojamientos catalanes, hay que pagar la tasa turística. Prácticamente al mismo tiempo que reservábamos el apartamento, compramos también los billetes más económicos que encontramos para viajar en autobús Zaragoza-Barcelona y viceversa a través de la plataforma online de ALSA.

Nuestra aventura comienza el 29 de marzo a las 6:00. Con sólo un vaso de leche en el estómago y pocas horas de sueño pusimos rumbo a Barcelona. Como siempre ocurre cuando se viaja en grupo, podríamos decir que las horas de autobús del viaje de ida fueron tan divertidas como el propio viaje (aunque el resto de pasajeros del autobús no podrá decir lo mismo). Una vez llegamos fuimos directos a hacer el check-in en el apartamento y dejar las maletas. Como se acercaba la hora de comer,  la recepcionista nos recomendó un sitio en la calle paralela, el restaurante Inka Burger (más información aquí). Aunque pueda parecer un sitio de comida rápida, no lo es. La variedad de la carta era amplísima y comimos muy bien por un precio asequible. Además, una cosa curiosa de este sitio es que a la hora de pagar, cada comensal recibe una participación para jugar en una especie de "tragaperras" del restaurante. Ingresas tu papeleta en la máquina e inmediatamente te dice si has sido premiado o no. Nosotros obtuvimos una ración de patatas fritas gratis, razón por la que el último día decidimos volver a comer allí. 

Una vez hubimos comido, encontramos un supermercado en esa misma calle en el que aprovechamos para comprar alimentos para las cenas o comidas que hiciéramos en el apartamento. Terminada esta faena, nuestra visita turística empezó en Plaza España (de la cual podemos obtener una buena panorámica desde el tejado del centro comercial Las Arenas). De ahí nos movimos hacia el Museo Nacional de Arte de Cataluña y continuamos caminando hasta el Palau Sant Jordi y la torre de comunicaciones de Montjuïc. Esa misma tarde aprovechamos también para recorrer el Paseo de Gracia y ver la Casa Batlló y la Casa Milà ("la pedrera").


Barcelona a los pies del Tibidabo
La mañana siguiente la invertimos en subir al Tibidabo, donde podemos encontrar el famoso parque de atracciones de mismo nombre y el templo expiatorio del Sagrado Corazón, además de una buena vista de toda Barcelona. Para subir nosotros combinamos el Tranvía Azul con el funicular, cosa que no recomiendo en absoluto, ya que hay opciones más económicas como el Tibibús (más información aquí), pero como fue un plan totalmente improvisado,desconocíamos esa información. Al bajar, aprovechamos para comer por la zona un plato combinado en un bar llamado Granja Azul (más información aquí). Estéticamente no llama nada la atención, si sois un grupo grande como nosotros sólo podréis tener sitio en la terraza, aunque la comida fue sabrosa y económica. Más tarde fuimos hasta Plaza Cataluña y de ahí nos movimos a pie por Las Ramblas hasta el monumento a Colón, sin olvidarnos de entrar en el Mercado de La Boquería.

Esa misma tarde la dedicamos a visitar la Sagrada Familia (cuya entrada compramos previamente online con subida a la torre). Personalmente creo que no merece la pena pagar la subida, puesto que podemos obtener las mismas vistas o incluso mejores desde el tejado del centro comercial Las Arenas o desde el mismo Tibidabo.


Interior de la Sagrada Familia

Finalmente llegó el 31 de marzo, último día de nuestro viaje, que básicamente dedicamos a acercarnos hasta el Parc Güell (al que tristemente no pudimos entrar por la cola y nuestra falta de tiempo), a dar un paseo por la Barceloneta y a ver el arco del triunfo antes de emprender el viaje de vuelta a Zaragoza. 

martes, 12 de enero de 2016

Road trip por el País Vasco

No hay mejor forma de empezar las vacaciones de Semana Santa que viajando. Así pues, una vez preparado el equipaje, algo de comida y llenado el depósito, nos lanzamos a la aventura de un viaje por carretera hacia el País Vasco, donde habíamos reservado previamente una pequeña (pero acogedora) casa rural en Zarautz

Desde mi punto de vista, recomiendo totalmente aquella casa. Económica, limpia, rodeada de naturaleza, bien situada y con una atención y un servicio inmejorable. Por si interesa, permiten mascotas, otro punto a favor. Además, los dueños tuvieron el bonito detalle de regalarnos una botella de sidra de la tierra cuando nos instalamos. La casa rural en cuestión se llama Agerre Goikoa y podéis encontrar más información aquí.

Nuestra primera jornada en Zarautz la dedicamos a explorar la localidad a pie. Empezamos recorriendo el paseo marítimo, con parada obligatoria en el hotel-restaurante de Karlos Arguiñano. Continuamos hasta adentrarnos en el centro de la localidad, donde podemos disfrutar de una buena cerveza y una amplia variedad de pinchos a un precio razonable en los múltiples bares y tabernas que encontraremos por el camino. Tras haber llenado el buche, seguimos nuestra ruta hasta llegar a la Torre Luzea, para después volver a encaminarnos hacia el paseo marítimo, donde aprovechamos para cenar en una terraza llamada Beach, que ofrece un completo menú del día por 10€ con una atención exquisita. Desde allí pudimos disfrutar de una buena comida acompañada de un precioso atardecer en primera línea de playa.


Atardecer desde la terraza 


Nuestro segundo día en el País Vasco lo dedicamos a los pueblos próximos a Zarautz. Empezamos nuestra visita en Getaria, donde dejamos el coche por el centro y desde allí nos movimos a pie, desde la estatua de Juan Sebastián Elcano hasta el puerto, pasando por el monumento de mismo nombre, donde encontramos unas bonitas vistas de la localidad y de la iglesia de San Salvador. En el puerto podemos observar toda la labor pesquera, así como entrar en la conservera y comprar productos de la tierra.
Finalmente esta primera parada terminó con la visita al museo de Cristóbal Balenciaga, natural de Getaria, donde podemos ver una buena parte de su colección, así como la evolución de la moda desde sus comienzos como diseñador hasta hoy en día. Puedes visitar su página web haciendo click aquí para más información sobre horarios y tarifas.


Mujeres tejiendo redes en Getaria

Nuestra visita continúa en Zumaia, donde aprovechamos para comer en el bar Trapaia. Sin duda alguna, otra de las ventajas de esta tierra es su excelente gastronomía, caracterizada por raciones abundantes a un precio realmente asequible. Con el estómago lleno, nos dirigimos a la ruta del Flysch, llegando hasta la ermita de San Telmo, donde podemos apreciar una vista detallada de estos acantilados situados sobre la playa de Itzurun.


Vista del acantilado desde la ermita de San Telmo


 El último día antes de nuestro regreso fue el más intenso de todo el viaje. Durante la mañana hicimos una breve parada en Mutriku para visitar el puerto, para después poner rumbo a Lekeitio. Por carreteras secundarias llenas de curvas cerradas y rodeadas de vegetación, bordeamos la península sin dejar de ver el mar hasta llegar a este municipio, donde paseamos tranquilamente por su bonita playa mientras contemplábamos las vistas del islote y la basílica. Para comer, nuestros vecinos que veranean allí nos recomendaron la zona del paseo del puerto, donde podemos encontrar varios restaurantes. Finalmente nos decantamos por el restaurante Goitiko (más información aquí), en el que nos pusimos las botas con su completo menú del día por 9,5€. 


Vista del puerto de Mutriku



Por último, no podíamos marcharnos sin haber visitado Bilbao, así que nos desplazamos hasta allí a pasar nuestra última tarde en el País Vasco. No queríamos movernos demasiado con el coche, pues no conocíamos muy bien la ciudad y nos haría perder demasiado tiempo buscando aparcamiento, así que dejamos el coche en un párking enfrente de la clínica IMQ Zorrotzaurre, desde donde tenemos una buena vista del estadio San Mamés. De allí nos movimos a pie a la zona del Museo Guggenheim, para llegar posteriormente a la Plaza Euskadi, a los pies de la torre Iberdrola. Al acabar este paseo, decidimos tomar un refresco por la zona, concretamente en el centro comercial Zubiarte, antes de poner rumbo de vuelta a Zarautz.




Museo Guggenheim


Y éste fue nuestro itinerario de viaje por carretera. Muchas de las cosas que visitamos y los sitios en que comimos fueron recomendaciones de otras personas, razón por la que yo también me he decidido a compartir mi ruta. Si estáis planeando un viaje sorprendente y a la vez económico, estoy segura de que esta región conseguirá dejaros sin palabras, vayáis donde vayáis.